Lecturas y Hazbara – Organización Sionista Argentina

septiembre 16, 2009

Muere en un accidente aéreo el hijo del único astronauta israelí

Archivado en: 1 — by mediososa @ 1:26 pm
El hijo del primer astronauta israelí Ilan Ramon, Assaf, murió ayer al estrellarse el caza F-16 de la fuerza aérea hebrea que pilotaba cerca de la ciudad de Hebron, en Cisjordania, seis años después de la trágica muerte de su padre, el único astronauta israelí que murió en la explosión del transbordador espacial Columbia en febrero de 2003
Por SAL EMERGUI
el mundo.es

El accidente de este domingo se produjo en un área montañosa al sur de la ciudad de Hebrón cuando el aparato realizaba un vuelo de entrenamiento de rutina, según informaron fuentes militares que no mencionaron los motivos del incidente.
Un testigo palestino informó en declaraciones a la televisión israelí de que el avión volaba bajo antes de que se produjese el choque, que originó fuertes llamas. “Había un fuego enorme”, contó el testigo.
Ilan Ramon es considerado un héroe nacional en Israel, por lo que todos los medios del país interrumpieron su programación habitual para informar de lo ocurrido.

Para asistir al funeral, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha anulado su crucial reunión prevista hoy con el enviado especial de Estados Unidos, George Mitchell. “Pocas veces el dolor privado afecta con tanta intensidad en el corazón nacional. Es una pérdida para todo el pueblo de Israel”, afirma Netanyahu.

La familia Ramon regresó ayer al panteón de la tragedia. El padre, Ilán, uno de los pilotos más condecorados, se convirtió hace unos años en ídolo de masas al ser el primer astronauta israelí. Un orgullo que se transformó en luto nacional el 1 de febrero del 2003 cuando fallecía junto a sus seis compañeros del transbordador Columbia, que se desintegró.Su muerte dejó sin palabras a millones de israelíes congregados ante la pantalla para seguir el regreso de su héroe a la Tierra. Lo que vieron fue su muerte en directo. En un país donde los héroes se remontan a los tiempos bíblicos, Ilán Ramon era su leyenda moderna.

La viuda Rona aseguró entonces que “la única forma de sobrellevar esta pérdida son mis hijos”. Los israelíes recuerdan otra frase pronunciada al lado de su hijo Asaf: “Dios me ha quitado un ángel pero me ha enviado otro”.

Seis años después, Israel vuelve a llorar por y con ella. Esta vez por la muerte en un vuelo de entrenamiento de su hijo mayor, Asaf, graduado hace dos meses en la Fuerza Aérea. Un accidente en un simulacro de duelo directo contra otro piloto provocó ayer la caída de su F-16 A en las colinas del sur de Cisjordania. No sólo fallecía el hijo de un mito en Israel sino también el mejor piloto de la última promoción.

Israel sólo habla hoy de la “tragedia familiar y nacional”. Aunque se tratara de un piloto más que cae en un vuelo de entrenamientos, Asaf era mucho más. Era el espejo de su padre, del que heredó sus facciones, su porte de héroe y su carrera como piloto. Hace unos meses afirmó en una revista: “Es muy importante que se acuerden de mi padre del que estoy muy orgulloso, pero también quiero que se acuerden de mí como Asaf y no como el hijo del primer astronauta israelí, Ilan Ramon”.

Tras visitar a la viuda y madre en su casa de Ramat Gan, el ministro de Defensa, Ehud Barak, afirmó que “es una tragedia que no se puede explicar en palabras. Nada de lo que diga puede consolar a Rona y los hijos”. En el exterior de la casa, centenares de personas colocan velas mientras los equipos de televisión se preparan para el siguiente directo.

El normalmente rudo jefe del Estado Mayor, Gaby Ashkenazi, reconoce: “He recibido la noticia con lágrimas. Es un día muy duro para todos”.

Asaf ha muerto a bordo del caza de combate F-16, el mismo aparato que usó su padre en el ataque contra el reactor nuclear iraquí. En junio del 81, Ramon era el último y más joven de los ocho pilotos que bombardearon la central de Osirak. El F-16 A, en el que ha perdido la vida, entró en servicio del Ejército israelí en los años 80. El primer piloto que lo usó fue su padre.

Era el vuelo número 47 de Asaf Ramon. Un ejercicio “peligroso, pero rutinario”. Nada especial para un joven que soñaba con emular a su padre y volar al espacio.

Más que un sueño, era una promesa que se hizo cuando tenía 15 años y desde la sede de la NASA esperaba el regreso a la Tierra de su padre. Hoy será enterrado a su lado.

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